Liturgia de Boda Religiosa

Tabla de Contenido

Lecturas de una Boda Religiosa

Liturgia de Boda Religiosa

FUENTE: RITUAL DEL MATRIMONIO COMISIÓN EPISCOPAL ESPAÑOLA DE LA LITURGIA

Aspectos Generales

El Rito del matrimonio, siguiendo la recomendación de la Constitución Sacr. Conc. (n. 77) ha sido enriquecido visiblemente en varios aspectos:
– Gran abundancia de lecturas bíblicas;
– Mayor conexión con la Eucaristía;
– Multiplicidad de fórmulas, moniciones y cantos;
– Mayor adaptación a la sensibilidad religiosa del hombre de hoy, manteniendo al mismo tiempo fidelidad a los elementos vivos de la tradición litúrgica.

Estructura de la Celebración

El conjunto de los ritos, que constituyen la celebración del matrimonio, está de tal manera ordenada entre sí, que, sin perder la unidad de la celebración, va conduciendo a los participantes a vivir y expresar toda la riqueza del sacramento.
Estos ritos son:
a) Recibimiento o acogida de los contrayentes.
b) Liturgia de la Palabra, en la que se expresa la importancia del matrimonio cristiano en la Historia de la Salvación, los fines y obligaciones del mismo, en orden a la santificación de los esposos y de los hijos.
c) Celebración del Sacramento:
-Es el consentimiento mutuo de los esposos, que el sacerdote asistente requiere y recibe.
-La venerable Plegaria por los esposos, en la que el sacerdote invoca la bendición de Dios sobre la alianza matrimonial
-La comunión eucarística.
d) Despedida.

Recibimiento o Acogida

Dos posibilidades ofrece el rito de acogida:
a) recibir a los esposos a la puerta de la Iglesia y, después del saludo, entrar procesionalmente hasta la sede; o,
b) hacer todo este rito desde la sede, una vez reunida la asamblea.
Procurase el tono cordial y expresivo, capaz de crear el clima de comunidad reunida para celebrar el Sacramento y participar en el mismo.

Liturgia de la Palabra

La liturgia de la Palabra tiene gran importancia en la celebración del matrimonio, porque de ella depende en gran parte la asimilación del misterio que se celebra.
El Leccionario matrimonial ofrece diversas lecturas, que comprenden una rica variedad de temas: institución del Matrimonio, santidad e indisolubilidad del Matrimonio, paz y florecimiento del hogar, primicia del amor, principios de vida cristiana.
La elección de los textos hágase teniendo en cuenta el aspecto que se desee resaltar y las circunstancias concretas de los contrayentes y de la asamblea.
La homilía, que es pieza clave y nunca deberá omitirse, requiere su tono apropiado.
Debe ser sobria. Valen las reglas de toda homilía, que parte de los textos bíblicos, se centra en la celebración y se proyecta en la vida. Debe evitarse siempre una predicación meramente moralista.

Celebración del Sacramento

Los elementos precedentes, bien utilizados, deberán haber preparado el clima litúrgico conveniente para realizar la parte central del rito matrimonial: la manifestación del consentimiento. Una monición sirve de introducción. Las preguntas del escrutinio tienen como fin manifestar ante la asamblea que los contrayentes reúnen las disposiciones fundamentales de libertad, propósito irrevocable y aceptación de los fines y exigencias del matrimonio cristiano.
Para la manifestación del consentimiento, figura en primer lugar una fórmula indicativa que pronuncian sucesivamente cada uno de los contrayentes.
La segunda fórmula consiste en un diálogo entre ambos contrayentes. Y en la tercera el sacerdote pregunta a los contrayentes.
Estas fórmulas no solo expresan la mutua entrega, sino también la promesa de fidelidad para toda la vida.

El gesto de darse las manos, que antes tenía lugar en el momento de la ratificación, se ha revalorizado al hacerlo simultáneo con las palabras del consentimiento, que así resulta más expresivo.El sacerdote, además de haber requerido en nombre de la comunidad la manifestación del consentimiento, interviene como representante del Señor, invocando la confirmación por parte de Dios. Hace constar también que el acto se ha verificado ante la Iglesia allí convocada y presidida por él. La aclamación litúrgica, que el Ritual ofrece a continuación, es la ratificación gozosa de la asamblea al consentimiento manifestado por los esposos. Los anillos son signo visible de la alianza matrimonial. Los mismos contrayentes se los imponen el uno al otro; y el sacerdote invoca la bendición de Dios, para que la alianza se mantenga con fidelidad perenne. La entrega de las arras, donde sea costumbre, puede servir para hacer expresiva la función providencial de Dios en el matrimonio. La Liturgia Eucarística se inicia con la presentación de las ofrendas, en la que pueden participar los esposos.
Si los esposos intervienen queda más patente la vinculación entre el matrimonio y la Eucaristía.
Las plegarias de bendición de los esposos, de gran riqueza bíblica y patrística, recogen y expresan la bendición inicial del Génesis, sublimada en el misterio de unidad y amor entre Cristo y la iglesia.
La comunión bajo las dos especies, modo normal de comunión para los contrayentes, pone de relieve la significación del matrimonio cristiano, como expresión de la nueva alianza de Cristo y la Iglesia.
No se dé la comunión eucarística fuera de la misa, por razón de breve dado premura de tiempo.
Siempre que el matrimonio se celebre dentro de la misa, se utilizan los textos de la misa por los esposos (lecturas y plegarias).
Si el matrimonio se celebra en domingo ordinario del año o del tiempo de Navidad, pueden tomarse de la misa por los esposos una o dos lecturas, como también las oraciones. Más aún, en dichos domingos ordinarios y del tiempo de Navidad, si la comunidad parroquial no participa en la misa, puede utilizarse íntegramente misa por los esposos.
Si el matrimonio se celebra en domingos de Adviento, cuaresma, tiempo pascual o en solemnidades, se utilizan los textos, lecturas y oraciones de la misa del día, recitándose en los momentos oportunos la plegaria de bendición de los esposos y la bendición final propia de la celebración del matrimonio.
El rito termina con la bendición del sacerdote en la que se expresan los frutos del matrimonio celebrado y la alegría de la comunidad. Para la utilización de los tres formularios que se ofrecen, valen los criterios expuestos a propósito de las lecturas.

Tiempo del Sacramento del Matrimonio

Las nupcias cristianas pueden celebrarse en todo tiempo litúrgico, incluso en los tiempos privilegiados de Adviento y Cuaresma.
Todos los días son aptos para la celebración del matrimonio, excepto el Triduo Pascual.
Más aún, es deseable que el sacramento del matrimonio se celebre alguna que otra vez dentro de la misa del domingo o en solemnidades de precepto en presencia de la comunidad parroquial
Sin embargo, la fecha de la celebración del matrimonio deberá estar condicionada por la necesidad pastoral, es decir, por el tiempo suficiente para la debida preparación catequética de los contrayentes.

Liturgia de la Palabra

Pueden proclamarse tres lecturas; en este caso la primera lectura es siempre del Antiguo Testamento, la segunda lectura de las cartas Apostólicas y la tercera del Santo Evangelio.

Lecturas del Antiguo Testamento

Tobías 7,9c-10. 11c-17 8,5-10
Cantar de los Cantares 2,8-10. 14. 16a; 8,6-7a
Eclesiástico 26, 1-4, 16-21
Jeremías 31, 31-32a. 33-34a

Lecturas de las Cartas Apostólicas

Carta del Apóstol San Pablo a los Romanos 8, 31b-35. 37-39 12, 1-2. 9-18
Primera carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 6,13c-15a.17-20 12, 31-13, 8a
Carta del Apóstol San Pablo a los Efesios 5, 2a. 21-33
Carta del Apóstol San Pablo a los Colosenses 3, 12-17
Primera carta de San Pedro 3, 1-9
Primera carta de San Juan 3,18-24 4, 7-12
Apocalipsis 19, 1. 5-9a

Lecturas del Evangelio

San Mateo 5, 1-12a 5, 13-16 7, 21. 24-29 19, 3-6 22, 35-40
San Marcos 10, 6-9
San Juan 2, 1-11 15, 9-12 15, 12-16 17, 20-26

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